Con la nueva ley que pretenden imponer en Estados Unidos, comienzan los problemas, los miedos, los escándalos. Los expertos afirman que será muy difícil aplicar la ley, ya que los millones de estadounidenses que apuestan en Internet seguirán jugando en los 2.000 sitios de juegos localizados en servidores fuera de Estados Unidos.
Según Joseph Kelly, “La ley será imposible de aplicar y será simplemente ignorada, como pasó con la prohibición del alcohol en los años 20”. Por otra parte, las asociaciones de jugadores se mostraron críticas y a favor de una fijación de impuestos antes que una prohibición.
El presidente de la Asociación de Jugadores de Poker, Michael Bolcerek, lamentando el daño que la iniciativa genera en millones de jugadores de poker, afirma que el Congreso tenía la posibilidad de tasar y regular el poker en línea con una ganancia de mil millones de dólares para el Gobierno de Estados Unidos.
Desde hace un tiempo, los casinos reales debieron renunciar a este sector del mercado y crear sitios en Internet, aunque estuvieran basados en el extranjero, por temor a perder sus permisos en Estados Unidos.


